Skincare
Empezar con skincare no debería sentirse como estudiar una lista infinita de ingredientes. Antes de sumar productos, conviene entender qué usás, qué te resulta cómodo y qué querés incorporar. Una rutina sencilla es más fácil de conocer y sostener.
Ordená lo que ya tenés
Revisá qué productos están abiertos, cuáles usás y qué indican sus envases. Si hay varios limpiadores o fórmulas para el mismo paso, no tenés que utilizarlos todos. Separá los productos faciales de los corporales y descartá de tu planificación aquellos cuya función no conocés.
Elegí por función, no por cantidad
La limpieza y la hidratación son puntos de partida para organizar el cuidado cotidiano. Durante el día, contemplá también la protección solar adecuada. Una crema cosmética no reemplaza automáticamente al protector: esa función debe estar expresamente indicada. Los pasos específicos dependen de tus necesidades, no de la cantidad de productos que aparezcan en un video.

Sumá novedades de a una
Incorporar todo junto dificulta reconocer qué te resulta cómodo y qué no. Leé las indicaciones, respetá la zona de aplicación y evitá mezclar fórmulas porque comparten un ingrediente de moda. Si tenés una condición de piel o un tratamiento en curso, pedí orientación profesional antes de cambiarlo.
Dejá espacio para tu experiencia
Una rutina no tiene que verse igual todos los días ni reproducir la de otra persona. Registrá qué usás y cómo lo sentís. Si algo irrita, suspendé su uso y consultá. La idea es elegir con información, no soportar molestias para llegar a una supuesta piel perfecta.
Productos MELY para explorar
¿Necesito un sérum para empezar?
No es un paso obligatorio para todas las personas. Primero organizá tu rutina básica y elegí productos específicos según tu necesidad y orientación profesional cuando corresponda.
